Marzo llego cuando acaricio mi espalda desnuda e hizo renacer la infinita tristeza, aunada con la angustia ahogante, la inseparable soledad y el insondable vacio de mi alma y la omnipresente necesidad de huir.
Marzo llego y trajo esos recuerdos que se quedaron en mi corazón y en mi cabeza; el de tu muerte.
Pronto volveré a aquella ciudad blanca a re encontrarme con lo inevitable, a visitar tu última morada, a recordar tu legado.
Marzo llego; siempre estará presente no se irá como el mes, sino que será la estación final de mi vida.
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